
Hoy Borriquete ha tenido un golpe de suerte al capturar un barrilete. No por el hecho de verlo y clavarlo, sino por otros motivos que a continuación paso a describir.
Esta mañana, Borriquete madrugo como casi siempre para ir a pescar. Aprovechando que existía una gran nitidez y dada la ausencia de chicletos, salio por fuera por si veía algún pez. Muy poco tiempo tardó en descubrir un epinephelus, que en el argot pesquero, “haciendo la vela estaba”,pero por poco tiempo pues enseguida se escondió en una roca cercana. Borriquete después de hiperventilarse, bajó y localizó al animal fácilmente bajo la roca, al mismo tiempo que dedujo que en esa posición seria difícil sacarlo. Empero supuso que por el otro extremo la roca tendría huecos por donde podría rematarlo con facilidad; así que le disparo y en la siguiente inmersión fue al lado contrario de la roca con la esperanza de encontrar el hueco por donde solucionar el problema. Pero contra todo pronostico, la roca no ofrecía por el otro extremo ninguna apertura por donde descubrir al mero. Después de intentar varias veces el sacarlo sin conseguirlo, Borriquete se acordó entonces de Leonardo di Caprio y de lo que sufriría en la gélidas aguas del atlántico norte, y pensó que él todavía lo estaba pasando peor, pues Leonardo tenía el consuelo de tener a su amada viéndolo, en cambio él solo tenía algunos sabañones en las manos a causa del frío que estaba pasando este puto invierno; despues de estas reflexiones, decidió cortar el nailon del arpón y atarlo a un plomo que se quitó del cinto y volver al día siguiente más descansado. Había nadado unos cien metros cuando pensó que igual la flecha a causa de los tirones que había dado podría haberse introducido en el cuerpo del mero y este al debatirse con violencia podría escapar como le sucedió en otra ocasión, así que desnado lo nadado y volvió a examinar al mero con la intención de asegurarlo más. Y ahora es cuando viene el golpe de suerte, pues al iluminar la cueva con la linterna, Borriquete vio pasmado, que el barrilete se había desecho de la flecha y se encontraba todavía en la cueva, pero en esta ocasión, en una posición muy buena para sacarlo.Por lo que, tan rápido como pudo, cogío su segundo fusíl y remató al animal.
