miércoles, 4 de abril de 2018

Cada vez cuesta más sorprender










1 comentario:

Quebienmesuenatunombre dijo...

Pero, eso mas que un trofeo a tu esfuerzo, al frio que pasas, a las madrugás que te pegas, al hacerlo todos los días, con mala mar, o sin ella, parece un sapo gordo, mas feo que una ladilla. Porque la medalla eres tu mismo, que espoleas el ánimo con esas pesqueras, a los que no madrugamos y cuando nos metemos dos días buenos, nos cansamos.