lunes, 3 de octubre de 2011



1 comentario:

Quebienmesuenatunombre dijo...

Noto que los dientes me arrastran ya por el suelo. Y todo por no madrugar. Tu has visto al abuelo que era un madrugador y yo a los nietos, que se acostaron tarde de marcha y hoy tampoco han madrugado, igual que yo. Hoy, después del infanticidio, del pescador africano con baypas que no puede pescar, ya solo me faltaban las Zepas. Un saludo.